El reto
Las bandas transportadoras convencionales podían deteriorarse progresivamente debido a la exposición continuada a los jugos ácidos de las frutas y a los agentes empleados durante la limpieza. La aparición de grietas y pequeñas fisuras suponía un doble problema: debilitaba la propia banda y generaba irregularidades en la superficie susceptibles de retener restos de producto y dificultar una limpieza eficaz.
En instalaciones destinadas al corte, procesado, envasado o preparación de fruta, donde además pueden existir controles y auditorías de seguridad alimentaria, era necesario contar con una solución más adecuada para este tipo de condiciones.
La solución
La respuesta consistió en emplear bandas transportadoras fabricadas con materiales especialmente indicados para resistir la degradación provocada por este tipo de exposición química. De esta forma, las líneas destinadas al procesamiento y envasado de fruta podían trabajar con una superficie más estable frente al contacto continuado con los ácidos naturales presentes durante la producción.
La selección adecuada de la banda permitió dar respuesta tanto a las exigencias mecánicas del transporte como a las necesidades higiénicas propias de la industria alimentaria. Al reducir la tendencia del material a agrietarse, también se minimizan puntos de difícil acceso durante las tareas de limpieza y desinfección.
Este tipo de solución resulta especialmente interesante en líneas de corte y manipulación de frutas, así como en procesos en los que el producto permanece en contacto con soluciones de carácter ácido antes de su posterior envasado. Desde Belting Lab, el asesoramiento técnico permite estudiar las características de cada aplicación y seleccionar la banda más adecuada en función del producto, las condiciones de trabajo y las necesidades de la línea.
El resultado
Una solución de transporte mejor preparada para trabajar en un entorno especialmente exigente, con una mayor resistencia frente a los agentes presentes durante el procesamiento de la fruta y unas mejores condiciones para mantener la higiene de la instalación.
La elección de materiales adecuados contribuye además a reducir el deterioro prematuro de las bandas, facilitando su mantenimiento y aportando mayor fiabilidad a líneas de producción en las que la seguridad alimentaria y la continuidad del proceso son factores fundamentales.