El reto.
El recorrido del transportador atravesaba un total de nueve poleas, una configuración exigente pero habitual en procesos donde la masa debe amasarse y laminarse progresivamente hasta obtener un espesor muy fino. Las continuas flexiones generadas durante este recorrido sometían el empalme mecánico de la banda a un esfuerzo constante, provocando fallos en las uniones de grapas.
Como consecuencia, las bandas debían sustituirse aproximadamente cada dos o tres meses. Además, varios transportadores disponían de raspadores en el retorno, cuyo contacto continuado podía incrementar el desgaste de la superficie y reducir todavía más la vida útil del conjunto.
La solución.
Para resolver el problema se seleccionó una banda plana de grado alimentario adaptada a las restricciones de diámetro y configuración de las poleas existentes.
El objetivo era disponer de una banda capaz de recorrer repetidamente las nueve poleas sin que la zona de unión se convirtiera en un punto crítico. La solución permitió prescindir del comportamiento problemático asociado a los empalmes de las bandas convencionales y ofrecer una mayor resistencia ante las continuas flexiones propias de la instalación.
También se tuvo en cuenta la presencia de raspadores en distintas zonas de la planta. La banda debía soportar el contacto continuado con estos elementos sin que su superficie sufriera el deterioro observado anteriormente, manteniendo al mismo tiempo unas características adecuadas para una instalación destinada a la elaboración de alimentos.
Tras comprobar su comportamiento en la primera aplicación, la solución se extendió progresivamente a otros transportadores de la fábrica que presentaban condiciones de trabajo similares.
El resultado.
La diferencia en vida útil fue especialmente significativa. Frente a los dos o tres meses que duraban las bandas convencionales, la nueva banda permaneció operativa durante 26 meses, lo que supuso una duración aproximadamente ocho veces superior.
El buen comportamiento obtenido llevó a sustituir otras bandas de la planta por esta misma solución. Incluso en transportadores equipados con raspadores no se reportaron daños sobre la superficie de la banda.
El resultado fue una solución más duradera y mejor adaptada a las exigencias mecánicas de la producción industrial de bizcochos y galletas, reduciendo la frecuencia de sustitución de las bandas y las intervenciones de mantenimiento asociadas.